Pilates, cuerpo y mente en forma

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Practicar cualquier tipo de deporte es bueno para el cuerpo y la mente. Ayuda a fortalecer los músculos, mejora la capacidad aeróbica y es muy beneficioso para mantener la mente en equilibrio. Existen muy diversas disciplinas deportivas, cada una de ellas, desarrollada para fortalecer el cuerpo de una determinada manera. Elegir la que más convenga en cada caso, es una mera cuestión de gustos, aunque en ocasiones, se aconseja decantarse por una disciplina concreta. Todo depende de lo que se pretenda obtener como resultado.

Una de las modalidades deportivas mas accesibles para todo tipo de personas, es el pilates, una disciplina que, durante años, trataba de realizar una serie de rutinas de gimnasia deportiva y abdominales que, con el tiempo pasó a convertirse en estiramientos globales, equiparables con el yoga. Desde sus orígenes, siempre han existido diferentes corrientes y formas de practicar pilates, unas con mayor complicación y otras más accesibles a practicantes de cualquier nivel.

Si algo destaca de esta disciplina deportiva es que, consiste en una técnica de lo más eficaz, a la hora de mantener la columna en óptimas condiciones y una musculatura, equilibrada. Por lo general se busca solución a los dolores o síntomas que se padecen, cuando los mismos son agudos o limitantes, por lo que recurrir al pilates para prevenir cierto tipo de problemas, asociados a la columna, es un factor importante. Conviene tener una rutina de movilidad y estabilidad para que el cuerpo, no se resiente.

La mejor forma de conseguir beneficios con el pilates y hacer que su práctica resulte efectiva, es hacer los ejercicios de forma precisa y correcta. Para lograr esa precisión, hay que contar con consciencia espacial, relacionada con los movimientos y, para que estos sean precisos, hay que saber dónde empieza y termina el ejercicio.

Esto es pilates

Un ejercicio sin impacto, progresivo y global, con el que se trabaja la musculatura profunda, conocida también como estabilizadora y, la musculatura externa o movilizadora. Para ellos, se utilizan cientos de ejercicios y complementos, así como maquinas que hacen que sea, uno de los deportes con más éxito y proyección. Como hemos podido comprobar en Dharma, un centro donde el pilates proporciona un bienestar integral, conectando mente y cuerpo en sus clases.

En cada sesión de pilates, se realizan extensiones, flexiones y rotaciones, en las que intervienen todos los grupos musculares, de manera adaptada, progresiva, equilibrada y muy controlada.

Joseph Pilates, creador de este reconocido método, bautizó a esta técnica como contrología, dando un inicio a la práctica, haciendo alusión a la conciencia corporal, la propiocepción y el control de la estabilidad articular. Con el tiempo, la contrología, pasó a conocerse como pilates, cuyos excelentes resultados, proceden de la correcta y precisa ejecución de los ejercicios. De manera que, para entender como es debido esta disciplina, lo mejor es contar con un profesional que guie en la práctica, a través de los principios y sensaciones, a lograr un movimiento eficiente.

Antes de iniciarse en este tipo de ejercicio, es buena idea realizar una valoración biomecánica, sobre la que planificar las sesiones de ejercicios que, resulten más adecuadas para el cuerpo.

Con el tiempo, realizar pilates proporciona un conocimiento más preciso y profundo del cuerpo. Quienes tienes una espalda plana o los hombros en rotación interna o, la pelvis en retroversión, pueden llegar a ser conscientes del problema, gracias a la práctica del pilates. Son muchas las posturas de nuestro día a día que nos originan tensión y, compensaciones corporales para evitarla que, con el paso del tiempo, desembocan en dolor y pueden llegar a convertirse en patologías crónicas o lesiones. Nuestro movimiento y bienestar general, se ve condicionado por la estructura biomecánica con la que nacemos. Es decir, nos viene dada por la genética. El tiempo y los hábitos, son los encargados de agravar los efectos negativos de los esquemas posturales y de movimiento que, adoptamos durante los primeros años de vida.

En este punto, entre en juego el pilates. Disciplina deportiva que se ideó y desarrolló, con la finalidad de corregir, promover y mantener, una serie de esquemas relacionados con el movimiento funcional, así como unos patrones motores adecuados, junto a una estructura corporal alineada, saludable y, en consecuencia, equilibrada.

Cada sesión de pilates, permite que, de la mano de un instructor, sea posible sumergirse en el propio cuerpo, escucharlo y sentirlo. Una clase de pilates, consiste en una meditación dirigida por el movimiento, en la que el ritmo que impone cada ejercicio, lo marca la respiración. Por lo que los movimientos de cada ejercicio, son pausados y fluidos. De esta manera lo que se consigue es que, el estado de concentración se dirija al cuerpo y las sensaciones, lleguen de forma natural. Durante una hora, respiración y movimiento, son los protagonistas, haciendo posible que el cuerpo se deje llevar sin que se produzca fatiga.

Entrenar por la mañana, hace que el día sea más sereno y relajado. Si se practica por la noche, ayuda a eliminar el estrés generado a lo largo del día, por lo que el sueño es mucho más relajante y reparador.

Un pilates, dos tipos, tres niveles

En realidad, existen dos tipos de pilates: clásico y moderno o contemporáneo. El método original o clásico, sigue la metodología, ejercicios, progresiones y maquinas concebidas por su creador. El contemporáneo, es el resultado de la evolución sufrida en las últimas décadas, bebiendo de las ciencias de la salud, la fisioterapia y la fisiología. Con lo que ha ganado mayor prestigio y reputación a nivel internacional.

La escuela contemporánea, utiliza ejercicios procedentes del repertorio original que, han pasado por revisiones y modificaciones, de la mano de expertos en biomecánica y fisioterapeutas, a razón de los nuevos conocimientos que ciencia y medicina, han aportado. Otra de las diferencias notables, es la división de los ejercicios en niveles: esencial, intermedio y avanzado.

Centrándonos un poco más en el pilates contemporáneo, podemos decir que se trata de un pilates evolucionado. El paso del pilates clásico al moderno, a lo largo de los últimos treinta años. Nutriéndose de los avances realizados en fisiología neuromuscular, articular y fisioterapia. Lo que ha derivado en una práctica, con una sólida base de fundamentos científicos, cada vez más reconocida y recomendada por médicos y fisioterapeutas, en los procesos de rehabilitación y mejora del rendimiento.

Una de las claves del pilates moderno, es su progresividad. Existe la posibilidad de graduar los ejercicios a razón del nivel de quien lo realiza, así como de sus limitaciones. Lo que permite regular la dificultad que presenta el ejercicio, la carga y la velocidad de las repeticiones a realizar. Por lo que se puede contar con un plan de entrenamiento personalizado y adaptado en gran medida. La progresión del nivel es gradual, en paralelo a la capacidad de la persona que lo práctica. Es posible utilizar este sistema de progresión, tanto en una sesión personal como en una grupal.

Para iniciarse en pilates, la mejor manera es empezar por sesiones individuales, con un profesor certificado. El instructor seleccionado, debe realizar un análisis biomecánico completo, ya que se trata del mejor punto de partida para iniciarse en esta práctica deportiva. Durante los primeros días, es necesario contar con un profesional, sea instructor o fisioterapeuta, centrado en el alumno única y exclusivamente. De manera que sea capaz de analizar al detalle, la biomecánica y debilidades que presente el cuerpo, adaptando los principios del pilates, a la citada biomecánica particular de cada uno.

Por otro lado, un estudio de pilates que se considere completo, debe disponer de todas las máquinas y accesorios necesarios para desarrollar la actividad. Cada aparato o máquina, proporciona una variedad de ejercicios, con los que se trabaja cada parte del cuerpo, con un objetivo diferente en cada caso. Lo mejor de las máquinas de pilates es que, su diseño, permite hacer un ajuste total, a razón de la intención y condición física del usuario. En su conjunto, ofrecen una variedad de combinaciones tan alta que, es necesario realizar varias clases, para conocer y probar las diferentes opciones.

En resumen, el pilates es un método progresivo de ejercicio. Requiere contar con una coordinación y control que se desarrolla paso a paso, sobre la base del propio cuerpo y su experiencia, las sensaciones y las condiciones biomecánicas de cada cuerpo.

Como resultado de su práctica y de un buen plan de entrenamiento, se obtiene una buena alineación corporal, mantener la postura erguida y sana, sin tensiones acumuladas y una ampliación de la movilidad de las articulaciones, unidas a la elasticidad de la musculatura. Con su consiguiente aumento de la fuerza en general y el tono corporal. Estos beneficios, suponen una reducción de las lesiones y cualquier tipo de dolencia muscular, a consecuencia de las malas posturas, como el dolor cervical, lumbar o la rigidez.

Los movimientos que se realizan en una sesión de pilates, son suaves, fluidos, naturales… contando con todo el cuerpo. El ritmo de una sesión varía, a medida de la evolución y el aprendizaje. En algunas sesiones, prima la energía y en otras, la relajación. Siendo lo más importante, mantener la constancia y la motivación, para seguir evolucionando y alcanzar el máximo nivel.