Las ramas del derecho son varias y cada una sigue su camino. Especializarse en alguna de esas ramas es lo que hace la mayoría de los abogados en función de sus gustos e intereses. Pueden ser abogados mercantiles, penales o civiles y dedicarse a defender o acusar en los juzgados o asesorar a las empresas. Las funciones de estos profesionales son múltiples. De ahí la necesidad de que existan despachos de abogados multidisciplinares que abarquen todas las ramas del derecho. No porque tengan profesionales que sepan de todo. Al contrario, tienen profesionales especializados en cada una de las ramas del derecho para poder proporcionar a los clientes el mejor servicio.
Son muchas las personas a las que les resulta difícil saber si su problema es laboral, civil o administrativo. Aquellos que han tratado de arrendar un inmueble, montar una tienda online o arreglar una disputa familiar tienen claro que difícilmente un asunto legal encaje en un solo cajón. Un contrato de arrendamiento puede convertirse en un conflicto entre vecinos, una demanda de consumo y una reclamación al seguro. En estos casos es cuando un despacho multidisciplinar puede marcar la diferencia. No se trata de contar con abogados para todo, sino de coordinar las diferentes especialidades del derecho que hablan entre sí con una finalidad práctica que no es otra que solucionar el problema sin perder tiempo ni hacer que se multipliquen los costes.
Un análisis de la situación en conjunto evita meses de ida y vuelta por el mundo legal. Aunque puede darse la circunstancia de que suceda justo lo contrario y el caso se complique porque cada profesional mira únicamente en su parcela. Para conocer cómo funcionan estos despachos y cuándo conviene recurrir a ellos, vamos a conocer un poco más sobre su forma de trabajar y lo que ofrecen.
Lo primero: saber qué es un despacho multidisciplinar
Nada mejor que adentrarse en uno de ellos para conocerlos. Nos hemos ido a EJASO, un despacho de abogados multidisciplinar para empresas orientado al asesoramiento integral, donde combinan la especialización en las distintas áreas del derecho con un profundo conocimiento de los sectores y realidades empresariales. Solo con entrar ya hemos comprendido en qué consiste este tipo de despachos.
Un despacho multidisciplinar es aquel que reúne las diferentes áreas jurídicas para que operen con un método común. No es suficiente reunir a varios especialistas bajo el mismo techo; lo que hace que sea de utilidad es la administración transversal que realizan del asunto legal en cuestión. Un abogado laboralista que antes de cerrar un finiquito consulta al fiscalista; un abogado civil que antes de plantear la demanda valora el riesgo penal que puede derivar de un correo poco acertado, etc. Esta comunicación cruzada evita sorpresas posteriores. El abogado multidisciplinar ejerce como un coordinador que comprende el panorama general y decide en qué momento deben intervenir las diferentes piezas.
La estructura interna es importante, ya que los mejores equipos multidisciplinares combinan profesionales seniors que ya han actuado en casos complejos y tienen un perfil desarrollado y diligente a la hora de mover la documentación, con peritos o gestores cuando es necesario o colaboran con otros abogados, dentro de un circuito claro en el que se externaliza el proceso de forma controlada y transparente.
En la vida cotidiana existen infinidad de temas en apariencia simples, pero con numerosas capas: el autónomo que empieza abriendo un comercio electrónico de productos artesanos y piensa que solo es necesario registrarse y crear una página web. En la práctica aparecen frentes administrativos como las licencias, la protección de datos, etc.; mercantiles como la contratación o la política de devoluciones; fiscales como el IVA; de la propiedad intelectual como las imágenes a utilizar; y de consumo. Si cada uno de estos aspectos se trata de manera aislada, el texto legal de la web puede chocar con la logística y la fiscalidad con el modelo de negocio. Un equipo coordinado se encarga de diseñar el marco adecuado y coherente desde la primera factura que se hace hasta la gestión de las reclamaciones que se puedan producir.
Otro ejemplo puede ser una familia que hereda un inmueble que tiene inquilinos. Semejante a una herencia tradicional, pero con una finca arrendada, el contrato cuenta con cláusulas viejas; existen deudas en la comunidad y el seguro rechazó un siniestro por humedad. El circuito legal adecuado pasa por ordenar la sucesión, revisar la validez del contrato y su régimen de subrogación, valorar una renovación o la extinción del contrato, negociar con el seguro con peritaje propio y, si es necesario, preparar la correspondiente acción judicial. En este caso, una buena coordinación entre profesionales evita que el paso fiscal de la aceptación se realice a ciegas respecto de una deuda latente con la comunidad o un litigio que puede superar el año.
En cualquiera de estos ejemplos encontramos algo básico: el tiempo. Los plazos de Hacienda, los del Juzgado y los del seguro no hablan entre ellos. Un despacho de abogados capaz de alinear los calendarios y la documentación correspondiente reduce las fricciones y evita que se generen sanciones por estar fuera de tiempo.
Lo segundo: las ventajas
Si el asunto en cuestión tiene múltiples aristas, un único punto de contacto reduce los estruendos que produce. No se trata de convertir al organizador en un especialista en todo, sino de que entienda lo suficiente de cada rama del derecho para poder realizar las preguntas adecuadas y priorizar asuntos. Este enfoque reporta beneficios concretos, siendo el primero de ellos la coherencia estratégica, ya que la misma mano es la que decide los pasos a dar, evitando que las situaciones que se produzcan se contradigan. Existen casos que solicitan una cosa por la vía civil y otra opuesta en la administrativa, únicamente porque los equipos no se comunicaron. En los despachos multidisciplinares, el coordinador lo advierte.
El control de los costes es otro de los beneficios de contar con un despacho de abogados multidisciplinar. En vez de tener que contratar a tres profesionales independientes, el despacho reparte las labores y se evita la duplicidad. En el caso de las pequeñas y medianas empresas o las familias, la diferencia se nota, ya que una previsión conjunta evita que se pague dos veces por la misma tasación, por ejemplo.
La velocidad es otro aspecto a valorar. Los intercambios internos son más rápidos que una ronda entre despachos. En las reclamaciones de consumo, una semana puede marcar la diferencia a la hora de sostener la presión antes de que prescriba la acción. La prevención es otra ventaja de estos despachos, ya que en un despacho multidisciplinar, el abogado ve el mapa completo y puede identificar los daños colaterales, como puede ser una cláusula de confidencialidad que compromete la defensa o un permiso para el tratamiento de los datos que puede desactivar una campaña. Aspectos que pueden pasar desapercibidos a un abogado especializado en una sola rama del derecho.
Por último, la continuidad. Si el asunto evoluciona, no hay que empezar con otro profesional desde cero; se dispone de un historial vivo que cuenta con las notas y los criterios de resolución necesarios para mantener informados a los diferentes abogados.
Es mucha la gente que llega a estos despachos cuando el fuego ya se ha prendido. Esto resulta más costoso, ya que algunos aspectos conviene tratarlos como puntos de no retorno desde el primer momento. Antes de proceder a la firma de documentos irreversibles como contratos de arras, préstamos con garantía, acuerdos entre asociados, renuncias de derechos…, es mejor acudir a un despacho multidisciplinar, ya que el coste de una revisión previa es menor que el de un litigio que lleva años en marcha.
Recibir una notificación con un plazo de tiempo breve, como requerimientos de Hacienda, un burofax o una convocatoria, puede derivar en la pérdida de oportunidades por dejar pasar el tiempo, con la idea de que tan solo es un trámite.
Contar con un despacho de abogados multidisciplinar es la mejor opción en determinados casos y para las empresas. En muchos despachos se trabaja con los mejores profesionales dedicados a aquellas áreas jurídicas que acostumbran a cruzarse. En consumo, banca y seguros, el límite entre lo procesal y lo penal se puede difuminar ante las cláusulas desmesuradas y los posibles engaños promocionales que emiten. En el mundo laboral, los acuerdos de no competencia derivan en el derecho mercantil y el fiscal, mientras que en el mercado inmobiliario, una licencia urbanística equivocada tiene impacto en la responsabilidad civil y el contencioso administrativo. Dentro del mundo digital y tecnológico, la protección de datos, la propiedad intelectual y la competencia están en constante choque, por lo que la diversidad de cruces en todos los ámbitos hace necesario contar con un despacho multidisciplinar.
Estos despachos no son la solución para todo, pero si el asunto a tratar cruza materias, contar con un coordinador es indispensable. Acudir a estos despachos antes de firmar un documento, contestar a una notificación o ante cualquier duda es la mejor manera de evitar que los problemas legales se magnifiquen y tarden años en solucionarse o no se solucionen porque se han perdido los plazos y el tiempo.