Tantra para principiantes

Compartir

Más post

A muchos no les suena esto del tantra. Otros lo relacionan directamente con el sexo. Para quienes lo practican, se trata de una antigua práctica espiritual y filosófica originada en la India hace ya más de cinco mil años. En Occidente, como decimos, se asocia a la sexualidad, aunque el tantra es más amplio y profundo que eso. En su esencia, busca la expansión de la consciencia mediante la unión de lo divino con lo humano. Para lograr ese punto de unión, recurre a diversas técnicas y rituales. La palabra procede del sánscrito y significa “tejer” o “expandir”, en alusión a la integración de todos los aspectos que componen la vida.

Practicar tantra implica realizar una serie de prácticas dentro de las cuales se incluyen la meditación, el yoga, la respiración pranayama, el uso de mantras y la visualización. Por lo que nos encontramos en un camino que conduce al autoconocimiento y a la transformación personal, en el que se promueve la armonía que debe existir entre el cuerpo, la mente y el espíritu.

Algo que debemos matizar es que, en Occidente, es muy habitual el neotantra, una pseudofilosofía desarrollada en el siglo veinte por los escritores de nueva generación que han desplazado el concepto original procedente de países como China, India y Tíbet. Para muchos, el tantra es un fenómeno exclusivamente occidental orientado a una nueva espiritualidad no represora y que se basa en los aspectos genitales del ser humano, tergiversando y maximizando el papel del sexo y la sexualidad presentes en las tradiciones orientales.

En el mundo occidental, no llega a definirse como religión o filosofía, así como tampoco llega a ser un movimiento. No se sustenta en los pilares de entrenamiento con un guía, maestro o iniciado en los conceptos básicos del tantra original y se reduce a un conjunto de prácticas sexuales a las que atribuyen una relación metafísica o pensamiento mágico. Hecho el matiz, seguimos con sus orígenes milenarios.

Un origen incierto

Para conocer los orígenes del tantra, hemos consultado con Maite Domenech, dedicada a impartir cursos de iniciación en el tantra, entre otras actividades relacionadas. El origen del tantra se remonta, como decimos, a milenios atrás; las tradiciones más antiguas de la India, unos tres mil años antes de Cristo, lo sitúan ahí, paralelamente al desarrollo de prácticas espirituales como el yoga o el hinduismo, aunque se desconoce su antigüedad exacta, debido a que la transmisión de esta práctica se hacía de forma oral. Por lo que no se conocen con precisión los orígenes del tantra, siendo lo más probable que se trate de un cúmulo de sabiduría ancestral que procede de las diferentes zonas geográficas y los maestros espirituales de cada lugar.

Dado que sus primeras enseñanzas fueron orales y se transmitían de maestro a discípulo mediante una serie de prácticas de iniciación, el origen se encuentra lleno de misterios. La versión más extendida sobre su origen es la de que apareció en la India para después viajar a China y al Tíbet, desde donde se trasladó a países como Nepal, Corea y Japón. Los primeros escritos que existen sobre el tantra datan del siglo VII después de Cristo, pero su término aparecía en los tantras de Ágamas y Samhitas, en las conversaciones que mantenían las divinidades Shiva y Shakti. Las primeras sectas tantristas utilizaban estos textos para guiarse en el camino del tantra y alcanzar el despertar.

Posteriormente, el tantra se difundió a otras regiones de Asia, influyendo en religiones como el budismo y el taoísmo, además de adaptarse a las diversas culturas y contextos con los que se encontraba. Su evolución a lo largo del tiempo ha desembocado en múltiples corrientes y escuelas que han enriquecido su práctica con el paso de los siglos.

El tantra hindú es una de las corrientes del tantra, centrada en la adoración de Shiva y Shakti, las deidades masculinas y femeninas que representan la conciencia y la energía. En esta corriente se pone el énfasis en la unión de estas dos fuerzas divinas como medio con el que se alcanza la iluminación. Las prácticas a realizar incluyen rituales, meditaciones y técnicas de respiración que han sido diseñadas para despertar la energía kundalini.

En el caso del tantra yoga, se combinan principios tántricos con prácticas del yoga tradicional. El objetivo es alcanzar la purificación del cuerpo y de la mente, integrando la energía sexual con la energía espiritual. Las asanas o posturas, el pranayama o respiración y la meditación son los componentes clave dentro de esta corriente.

Por otro lado, tenemos el tantra budista, conocido como vajrayana o camino del diamante, desarrollado en el Tíbet y otras regiones del Himalaya. Esta corriente integra enseñanzas budistas con las prácticas tántricas para acelerar el camino hacia la iluminación buscada. Los rituales, los mantras y las visualizaciones son parte esencial de esta corriente que busca la transformación de las emociones negativas en sabiduría y compasión.

El Tao o la práctica del cultivo dual es una filosofía china que incorpora en su saber elementos tántricos. La práctica del cultivo dual alude a la armonización y al intercambio de energías yin y yang entre las parejas. Se cree que esta unión puede conllevar la prolongación de la vida y promover la salud y el bienestar espiritual.

Por último, tenemos la corriente del Sexo Sagrado, popularizada en Occidente y a la que hacíamos alusión al principio del artículo. Esta corriente pone mayor énfasis en la sexualidad como vía hacia la conexión espiritual y la expansión de la conciencia, utilizando prácticas sexuales conscientes y meditativas para despertar la energía kundalini y fomentar la unión más profunda entre la pareja.

Las ramas y los principios

El tantra cuenta con tres ramas principales: el tantra blanco, el tantra rojo y el tantra negro. El primero de ellos, como no puede ser de otra manera en alusión al color blanco que representa la pureza, se centra precisamente en la purificación espiritual. Las prácticas que se realizan en esta rama incluyen la meditación y los rituales diseñados para limpiar el cuerpo y la mente, promover la paz interior y conectar con la energía divina.

En el tantra rojo, se pone el mayor énfasis en la sexualidad sagrada y la unión física como medio para alcanzar la trascendencia espiritual. Esta rama del tantra se centra en la energía sexual y su integración con el amor y la devoción, recurriendo a técnicas para despertar la energía kundalini y promover la armonía necesaria entre los amantes.

La tercera y última rama, el tantra negro, menos conocido y, con frecuencia, malinterpretado, incluye técnicas con las que se pretende manipular la energía para una finalidad concreta, a veces considerada oscura o egoísta. En su forma más pura, puede verse como una forma de exploración profunda de las sombras y la transmutación de las energías negativas.

Pasamos a los principios básicos del tantra: la energía kundalini, los chakras, la respiración, el mantra y la meditación. La energía kundalini es una fuerza latente que reside en la base de la columna vertebral. En el tantra se cree que puede despertarse y ser elevada a través de la espina dorsal hasta el chakra de la coronilla, lo que supone una expansión de la conciencia y alcanzar un estado de iluminación.

Los chakras son los centros de energía que se sitúan a lo largo del cuerpo. En el tantra se reconocen los siete chakras principales, asociados cada uno de ellos a un aspecto físico, emocional y espiritual. Su equilibrio y activación son esenciales para gozar de buena salud y un bienestar integral.

La respiración o pranayama es una práctica fundamental del tantra. Recurrir a técnicas de respiración concretas ayuda a controlar y dirigir la energía vital a través del cuerpo, alcanzando la calma mental y la conexión espiritual.

Los mantras son palabras o frases sagradas repetidas a lo largo de la meditación, con las que se centra la mente y se eleva la vibración energética. En el tantra se utilizan para invocar la presencia de alguna deidad, purificar el ambiente y despertar la conciencia espiritual.

En cuanto a la meditación, se trata de una práctica central del tantra, con la que se calma la mente, se conecta con el ser interior y se expande la conciencia. Las técnicas de meditación pueden ir desde la visualización y el uso de los mantras hasta la meditación en movimiento.

Esta creencia, disciplina o tradición ofrece muchos beneficios a nivel físico y espiritual. Puede mejorar la salud en general, aumentar la vitalidad y la energía de la persona que lo practica y equilibrar el sistema nervioso. A nivel espiritual, promueve la autoexploración, la conexión profunda con uno mismo y los demás y la expansión de la conciencia. En el aspecto sexual, por el que más se le conoce, enseña a ver la sexualidad como expresión sagrada y vía hacia la unión espiritual. A través de prácticas conscientes y meditativas, las parejas pueden alcanzar una conexión más profunda y significativa, elevando la energía sexual a unos niveles superiores de amor y devoción.

En conclusión, el tantra es una práctica de lo más rica y polifacética que va más allá de la sexualidad, como se cree. Su meta es expandir la conciencia e integrar todos los aspectos que componen la vida en una experiencia unificada y trascendental.