Pensamos que las empresas de construcción levantan edificios y reforman inmuebles. Si nos sacas de ahí, nos perdemos. Más que nada porque no reparamos en que haya otros tipos de construcciones, que los hay, pero no nos paramos a pensar en ello. Sin embargo, existen varios tipos de construcciones que una empresa constructora puede realizar. Unas se encargan de construir espacios residenciales, otras de obras públicas, otras hacen reformas o se dedican a la construcción de espacios comerciales. En algunos casos, las empresas constructoras abarcan varios tipos de construcciones.
Los diferentes tipos de construcciones no solo se basan en si son de obra nueva o rehabilitación, sino también en si son comerciales o de uso residencial. La clasificación se basa en las características estructurales, los materiales que se utilizan y la finalidad. Esta clasificación agrupa edificios y estructuras que cuentan con una serie de características a nivel estructural, funcional, dimensional, formal, distributiva, etc. Al mismo tiempo, pueden aludir a metodologías y enfoques utilizados en la construcción de los edificios y estructuras, por lo que se define la manera en que se diseña y construye el edificio.
Por otro lado, las diferentes tipologías constructivas han sido impuestas o influenciadas a lo largo del tiempo, con base en una serie de factores como el territorio, la cultura, las tecnologías y materiales disponibles, la normativa vigente, el gusto arquitectónico y las necesidades prácticas.
Vamos a aprovechar este artículo para conocer con mayor detalle los tipos más habituales de construcción y saber en qué se diferencian los unos de los otros, aunque en la mayoría de los casos es algo evidente. Tener conocimiento sobre estos aspectos es de gran utilidad a la hora de tener que realizar alguna obra, ya que varían los procesos de construcción en determinados aspectos.
Una clasificación sencilla
Tan sencilla como que, en primera instancia, se clasifican en función de lo que se va a hacer: obra nueva, reforma, rehabilitación o demolición; y por su finalidad: residencial, industrial, obra civil… Como veremos con más detalle a continuación. Como nos explican los profesionales de BM Constructora, con una sólida trayectoria en el sector, hablar de tipos de obra de construcción alude a la manera en que se agrupan las obras en función de su objetivo y el entorno.
No se trata de una clasificación teórica, como se puede creer. Al contrario, la clasificación de las obras afecta a las licencias, los plazos de ejecución, la coordinación de los gremios y, sobre todo, a los riesgos que se deben controlar durante su ejecución.
Uno de los errores más habituales que se cometen es llamar reforma a todo lo que se hace. Sin embargo, no es lo mismo redistribuir un espacio que trabajar sobre la estructura, la cubierta o la envolvente. Si el tipo de obra a ejecutar no se define bien, el presupuesto ya se hace de forma errónea y la obra se complica.
Como regla rápida, antes de profundizar con mayor detenimiento, si se construye desde cero, es una obra nueva; si se adapta o actualiza, se trata de una reforma; si se recupera y mejora un edificio con criterio técnico y durabilidad, se realiza una rehabilitación; si se elimina una estructura, estamos ante una demolición.
De manera que, para clasificar los tipos de construcción, se siguen tres criterios: materiales utilizados, uso previsto y resistencia al fuego de los elementos estructurales.
En función de los materiales, encontramos los edificios de mampostería, de madera, de acero y de hormigón armado. Teniendo en cuenta la resistencia al fuego, existen cinco tipologías establecidas por el International Building Code (IBC) que se basan en la resistencia al fuego que presentan los diferentes elementos que componen la estructura de una construcción.
Otra categorización se basa en la actividad y el uso principal que se le va a dar a la construcción, por lo que se puede diferenciar en edificios residenciales, comerciales, industriales, educativos, sanitarios, públicos, religiosos, recreativos y culturales, de transporte o agrícolas.
Estas clasificaciones son indispensables a la hora de realizar el diseño arquitectónico, debido a que cada categoría cuenta con una serie de requisitos y consideraciones a tener en cuenta en el diseño.
Que se haga una correcta clasificación de los edificios es fundamental por aspectos como la seguridad, el cumplimiento de la normativa y el diseño arquitectónico, puesto que esa clasificación garantiza que el edificio se ha diseñado, construido y utilizado de forma segura para esa finalidad. Por ejemplo, los edificios residenciales tienen que cumplir con unas normas diferentes a las que deben cumplir los sanitarios. Además, las leyes y regulaciones de la construcción varían en razón de la tipología constructiva.
Del mismo modo que la correcta clasificación sirve como guía para realizar el diseño arquitectónico y adaptarlo a las necesidades de uso. Por lo que encontramos cinco tipologías constructivas en base a su resistencia al fuego:
- Tipo I. Resistente al fuego y construida con hormigón y acero, muy utilizada en rascacielos y grandes edificios.
- Tipo II. No combustible, con materiales que no alimentan al fuego, pero de menor resistencia.
- Tipo III. Construcción ordinaria. Muros exteriores combustibles y estructura interna de madera, comunes en edificios mixtos históricos.
- Tipo IV. Madera maciza con resistencia mecánica y al fuego.
- Tipo V. Estructura de madera ligera.
En lo que a tipo de construcción encontramos:
- Residencial, como casas, villas, apartamentos.
- Comercial como las oficinas, tiendas o restaurantes.
- Industrial, como las fábricas, almacenes o plantas de producción.
- Infraestructural como las carreteras o los puentes.
- Institucional, como las escuelas u hospitales.
Obra nueva, obra industrial, obra civil y demoliciones
Vamos a profundizar un poco más en las grandes categorías de la construcción. Dentro de los tipos de obras, la obra nueva es la que se considera más limpia en términos de incertidumbre. Se parte de un terreno y un proyecto definido. En cambio, con la reforma, el objetivo suele ser obtener mejoras en la funcionalidad y la eficiencia del espacio. Se pueden incluir instalaciones, redistribución, refuerzos puntuales o mejoras energéticas.
La rehabilitación va un paso más allá, puesto que con este tipo de obra se busca la recuperación y prolongación de la vida útil del edificio, llevando a cabo intervenciones más profundas, frecuentemente ligadas a la seguridad, la estructura, la envolvente y el cumplimiento de la normativa.
Sobre la obra industrial, se considera un capítulo propio dentro de los tipos de obras de construcción porque el edificio no es un fin, sino una herramienta de producción, almacenaje o logística. En este tipo de obras se toman decisiones pensando en flujos, maniobras, caras, alturas útiles, instalaciones y posibles ampliaciones en el futuro.
En una nave industrial, un pequeño error en el planteamiento tiene un alto coste: muelles mal ubicados, accesos insuficientes, zonas de carga sin margen o una solera que no responde a la actividad. Por lo que, antes de empezar la construcción, es necesario que se traduzca la operativa del negocio a establecer en los requisitos para ejecutar la obra.
La obra civil o las urbanizaciones aparecen en muchos tipos de obra de construcción, aunque no se mencionan en todas las ocasiones: accesos, urbanización de parcela, drenajes, redes de servicios, viales, pavimentos o adecuación del entorno. Se trata de los aspectos invisibles de la construcción, esos puntos que, si fallan, afectan de forma directa al uso diario y al mantenimiento de la construcción.
Dentro de este tipo de obras, la clave se encuentra en el terreno y la coordinación con los servicios existentes. Un drenaje mal ejecutado, una pendiente insuficiente o una red que no ha sido correctamente planificada puede derivar en problemas recurrentes como encharcamientos, degradación del pavimento o necesidad de hacer reparaciones continuamente.
Estas obras influyen de forma considerable en el presupuesto. En ocasiones se calcula la nave y se infravalora la urbanización necesaria, como el movimiento de tierras, los muros, el firme, las acometidas, los cerramientos y los accesos.
En último lugar, las demoliciones y derribos que, para muchos, a lo mejor no parecen obras, pero lo son. Se trata de uno de los tipos de obras más subestimados, pero muy necesarios. Sin una demolición no se pueden llevar a cabo muchos proyectos, por lo que se considera el primer paso a la hora de ejecutar un proyecto bien planteado. Demoler no es “tirar”; consiste en planificar la seguridad, el entorno, la gestión de los residuos y la secuencia de la obra.
La demolición tiene sentido cuando la estructura existente no permite su adaptación a la actividad final de la construcción con garantías, siendo más costosa su rehabilitación que empezar de cero con una obra nueva, cuando es necesario liberar una parcela para replantear los accesos y la urbanización de la misma.
Un punto diferencial de gran importancia a día de hoy es la gestión de los residuos y el reciclado de los escombros en la obra, debido a que afecta a los costes, la logística y la sostenibilidad del proyecto. En las demoliciones, la metodología es tan importante como la maquinaria que se utiliza.
El mundo de la construcción es verdaderamente amplio, como hemos podido comprobar, y esto es tan solo una pequeña muestra de todo lo que implica la ejecución de una obra, sea del tipo que sea.